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El 8 de noviembre, el secretario general de la sección sindical anunció en una asamblea de afiliados dos cosas: 1) que las asimilaciones se pagarían antes del 31 de diciembre; 2) que el día anterior el jefe de Personal se había comprometido a dar una respuesta en un plazo de 24 horas a la propuesta sindical de actualizar el nivel salarial ya en la nómina de noviembre.

El 17 de noviembre, un comunicado del comité dice que el presidente de la empresa le había comunicado que se había avanzado positivamente y que quedaba pendiente que la SEPI aportara una documentación a los ministerios, lo que haría en los próximos días.

El 1 de diciembre, un comunicado de nuestra federación dice claramente que el pago de las asimilaciones aún no estaba autorizado: “Desde la federación de CCOO valoramos los pasos que se han dado y la posición manifestada por la dirección de SEPI y de Navantia ante los órganos competentes de la Administración, y esperamos que esta lo tenga en cuenta, autorizando con prontitud el abono de las cantidades adeudadas”. Pasó el día 10 y no hubo nada.

Toda esta situación suscita numerosos interrogantes: ¿Dijo o no dijo con claridad la empresa que pagaría las asimilaciones antes de fin de año? Si no lo dijo, ¿por qué se anunció que se pagarían? Y si lo dijo, ¿cómo es posible que el comunicado de la federación le eche unas flores a Navantia y a la SEPI, en vez de criticarlas por anunciar algo que no era seguro y, sobre todo, por llevar ya casi tres años violando el III Convenio (que no olvidemos recuperó su plena vigencia con la sentencia de la Audiencia Nacional de febrero de 2015)?

La empresa no respondió ni en 24 horas ni en 24 días, pero ¿llegó a responder algo? Si respondió, ¿cuál fue esa respuesta? ¿por qué no se informa a los trabajadores? Y si no respondió, ¿de dónde saca la federación que el pago aún no está autorizado?

Y lo más importante: ¿HAY ALGUNA POSIBILIDAD REAL DE QUE LAS ASIMILACIONES SE PAGUEN ESTE AÑO? Si la respuesta es afirmativa, ¿en qué se basa? ¿O se trata de una cuestión de fe o de confundir los deseos con la realidad? EL COMITÉ DE EMPRESA DEBE CONVOCAR INMEDIATAMENTE UNA RONDA DE ASAMBLEAS DE TAJO PARA DAR EXPLICACIONES A LOS TRABAJADORES SOBRE TODAS ESTAS CUESTIONES.

En la asamblea de la sección sindical del 8 de noviembre, GanemosCCOO dijo que el anuncio de la empresa debería quedar recogido por escrito. La respuesta del compañero Galán fue criminalizarnos con una arenga digna de una caza de brujas inquisitorial y hacer un auténtico canto a la confianza en la patronal: que él confiaba en el nuevo jefe de Personal, que se había dejado quedar mal (!?) a la presidenta de la SEPI y él comprendía su enfado, que había que crear un nuevo clima... Ya se ve cómo le corresponden. ¡Más de medio siglo de sindicalismo de las Comisiones Obreras en nuestra factoría y el discurso del secretario general de la sección sindical es que hay que confiar en mercenarios de un gobierno del PP! Mal vamos con semejante nivel de ingenuidad e incomprensión de la realidad.

LAS RELACIONES LABORALES NO PUEDEN BASARSE EN LOS ACUERDOS VERBALES NI EN EL BUEN ROLLITO PERSONAL PORQUE CONCIERNEN A INTERESES DE CLASE CONTRAPUESTOS. Y, como en el resto de facetas de la vida, cuando los intereses no son los mismos, las cosas deben quedar muy claras. Si la empresa piensa cumplir lo que anuncia de palabra, ¿por qué va a negarse a ponerlo en un papel y firmarlo? Y si se niega, entonces hay que desconfiar. Si a veces las empresas incluso violan lo firmado —¡precisamente lo que pasa con el convenio, a pesar de tener rango de ley y haber una sentencia del Supremo!—, como para fiarnos de su palabra. Como siempre se dijo: donde hay confianza, da asco.


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