El miércoles 31 de enero la plantilla de la factoría de Ford Almussafes (Valencia) fue llamada a votar en referéndum el preacuerdo para el convenio que entrará en vigor el 1 de enero de 2019.

A finales del pasado mes de noviembre la empresa transmitió al comité su intención de llegar a un acuerdo de competitividad que giraría alrededor de sueldos, condiciones de flexibilidad, bolsa de horas, movilidad, etc.

Los dos convenios colectivos anteriores significaron una importante pérdida de condiciones y poder adquisitivo, siendo los ataques más destacados los siguientes: aumento de 30 minutos en el turno de noche con el mismo salario, reducción de cuatro a tres semanas en las vacaciones de agosto, reducción de un 20% del salario para nuevos contratos, reducción del plus del domingo y del de jornada industrial, e introducción de la distribución irregular de la jornada.

La propuesta de la empresa para el actual acuerdo consistía, a grandes rasgos, en recortar o eliminar el complemento por baja de enfermedad y congelar la gran mayoría de pluses: el de hora extra de producción, nocturnidad, turnos especiales, cabina de pintura, etc. También establecer un copago de 20 céntimos al día por trabajador para el servicio de autobuses. Además de irregularizar la jornada hasta el punto de trabajar 4 días a la semana durante la primera mitad del año y 6 días semanales en la segunda, apoyándose en la última reforma laboral.

Estas propuestas las realizó la empresa al mismo tiempo que anunciaba la reducción de la producción del próximo año. Eso supondría que los trabajadores con contrato temporal (320 aproximadamente) no renovarían para el siguiente año. Más grave aún era este anuncio si tenemos en cuenta que cerca de 120 de esos trabajadores temporales firmarían el indefinido en enero, tras 3 años de contratos temporales. Es decir, un ambiente de presión máximo.

Después de muchas reuniones, la empresa y UGT (fuerza sindical mayoritaria, con un 65% de representación) llegaron a un preacuerdo que recogía una subida de salarios para 2019 de 1,5% consolidable, más un 1% no consolidable en la tabla salarial. En 2020 subida del 1,5% y en 2021 del 0,5%. Cada año incluye cláusula de revisión salarial retroactiva a enero de cada año. El acuerdo garantiza la jubilación parcial para cuatro años más. Por último, según UGT también garantiza 304 contratos indefinidos más, aunque la empresa se reserva el derecho de hacerlo siempre y cuando se cumpla con el rendimiento esperado.

Estas son las condiciones principales para que UGT califique este preacuerdo como “el mejor acuerdo que se ha firmado en el sector y posiblemente se pueda firmar”, y por ello lo lleve a referéndum defendiendo el SÍ. CCOO también aprobó este preacuerdo. Los únicos que defendieron el NO al preacuerdo y que había que luchar por recuperar lo perdido en los anteriores convenios, fueron STM y CGT, entre ambos ostentan el 24% de la representación sindical.

El SÍ en el referéndum obtuvo el 51,23 de votos (3.096), el NO sumó el 41,07% (2.482), el voto blanco 1,58% (96) y los votos nulos alcanzaron un 6,1% (369). Es decir, una victoria muy ajustada para el SÍ de la paz social. Y todo a pesar de la gran presión ejercida por la enorme maquinaria burocrática de la UGT, la connivencia de la dirección de CCOO con el preacuerdo, y unas papeletas trucadas que facilitaban que el NO se convirtiese en voto nulo (las papeletas eran un cartón en el que había que recortar el SI, el NO o el blanco. Al estar el NO pegado al blanco, algunos compañeros que querían votar NO lo echaban a la urna conjuntamente con el blanco).

Es importante recordar que este referéndum se celebró un día después del celebrado en la factoría de OPEL en Zaragoza donde se ha llevado un ataque sin precedentes a los salarios y condiciones de trabajo. Es decir, que frente a un acuerdo que a primera vista no parece lesivo, casi la mitad de la plantilla de Ford que votó (el 80% del censo) lo rechaza o lo considera insuficiente, y considera que hay que recuperar las condiciones anteriores y parar los pies tanto a la empresa como a la política de paz social abanderada por la UGT.

Los acontecimientos no pasan en balde para nadie y a la vista queda que los veteranos y especialmente el gran número de jóvenes trabajadores y trabajadoras incorporados desde 2013 a 2015, que han tenido que aguantar tres años de temporalidad, numerosas jornadas extras, algunas no pagadas, y numerosas sanciones y amenazas, comienzan a sacar conclusiones a favor de la lucha, esto tendrá gran repercusión para los próximos meses y años dentro y fuera de Ford.