Tras casi dos años y medio de negociaciones infructuosas, el convenio provincial del metal de A Coruña está totalmente encallado. Los principales escollos son el incremento y la cláusula de revisión salariales, el derecho de subrogación de los trabajadores, las licencias retribuidas, regular las guardias (los trabajadores no cobran nada a pesar de estar a disposición de la empresa) y limitar las ETT. Y, evidentemente, impedir la intención patronal de recortar todavía más derechos, como bajar del 60 al 30% la cobertura de los tres primeros días de la incapacidad temporal o aumentar de 70 a 140 horas la jornada irregular. Dada la situación, los sindicatos CCOO, CIG y UGT convocaron concentraciones en Coruña, Ferrol y Santiago, a las que siguió una manifestación provincial en Coruña el pasado día 30 de mayo, que contó con una buena asistencia. Esta es la hoja que los compañeros de GanemosCCOO repartieron en ella:

TODOS A LA MANIFESTACIÓN POR UN CONVENIO PROVINCIAL DEL METAL JUSTO

Los trabajadores llevamos años sufriendo recortes y retrocesos en nuestros derechos y en nuestras condiciones de vida y trabajo, que están provocando el empobrecimiento general de la clase obrera.

Pero este empobrecimiento no es consecuencia de una disminución de la riqueza, sino del aumento de la desigualdad en la distribución de la misma. Lo que estamos sufriendo es un proceso de trasvase de ingentes cantidades de riqueza desde los bolsillos de los trabajadores al bolsillo de los empresarios, como demuestran todos los datos estadísticos. Los capitalistas quieren devolvernos a una situación propia del siglo XIX. Este es el problema de fondo, y hay que tenerlo en cuenta a la hora de la acción sindical.

A este empobrecimiento también contribuyó la práctica desaparición de los sindicatos en los últimos cuatro años, durante los cuales no han dado ningún tipo de respuesta a los graves ataques del PP.

Es hora de decir ¡basta!, es hora pasar a la ofensiva, es hora de reivindicar. En este sentido, GanemosCCOO considera muy positiva la manifestación unitaria convocada por nuestro sindicato, CIG y UGT en A Coruña el martes 30 de mayo (20:30 en la plaza de A Palloza) en defensa de un convenio provincial del metal justo, y llama a todos los trabajadores metalúrgicos, estén o no afectados por el convenio, a acudir a la manifestación. Los sindicatos ponen buses para quien quiera acudir (hay que apuntarse).

Por supuesto que cada intento de recortar un convenio, cada ERE, cada ataque, debe ser respondido de la única manera posible: con la movilización de los trabajadores. Pero en coyunturas como la actual, en la que el alto nivel de paro es una losa sobre los trabajadores que favorece objetivamente a la patronal, las luchas de empresa o de sector son insuficientes. Y son insuficientes porque las cuestiones decisivas son cuestiones de clase. Por supuesto, en los convenios puede haber conquistas. Pero la legislación laboral, la cobertura del desempleo, las bajas laborales, las mutuas, las pensiones, y también otras cuestiones no laborales, pero decisivas para tener un nivel de vida digno, como una sanidad y una educación públicas, gratuitas y de calidad, son cuestiones que afectan la toda la clase obrera y que es muy difícil (o directamente es imposible) resolverlas en el marco de una empresa o de un sector. La contrarreforma laboral de Rajoy eliminó la ultractividad de los convenios, la prórroga automática e indefinida de los mismos al final de su vigencia. ¿Puede anularse esta medida, que perjudica gravemente a la negociación colectiva, a través de la propia negociación colectiva, convenio a convenio? Podrá anularse en tal o cual convenio, pero anularla con carácter general sólo será posible mediante una lucha también general que imponga un nuevo cambio legal favorable a los trabajadores. La estrategia de combatir las consecuencias de las contrarreformas laborales a través de la negociación colectiva es la hoja de parra con la que los dirigentes sindicales intentan disimular su nula voluntad de lucha, como demuestran estos últimos años.

Por supuesto que es necesario dar la batalla en las empresas. Pero esas batallas tienen que ser escalones que nos lleven a lo que realmente hace falta: a una REBELIÓN SOCIAL DE LA CLASE OBRERA del Estado español contra el deterioro de nuestras condiciones de vida y trabajo. El gobierno de Rajoy es un gobierno débil. No sólo no tiene mayoría absoluta, sino que cada vez está más claro que el PP esconde una trama de corrupción generalizada. Hay que acabar con este gobierno, hay que hacerlo caer en las calles a través de la movilización sindical masiva y sostenida en el tiempo a favor de medidas que mejoren las condiciones laborales y sociales de los trabajadores.

Pero llevar a cabo esto es imposible con los actuales dirigentes sindicales, que lo único que están haciendo es claudicar ante la patronal y el PP firmando contrarreformas (como la de las pensiones de principios de 2011 con Zapatero) o firmando año tras año pactos de negociación colectiva regresivos. El último ejemplo lo tenemos en la propuesta remitida a la CEOE la semana pasada por las direcciones confederales de CCOO y UGT para el acuerdo de negociación colectiva de este año, en la que dicen que las mutuas “deberán tomar un mayor protagonismo en el tratamiento de bajas traumatológicas de origen no laboral” y que a tal efecto “consideran necesario que los servicios, instalaciones, recursos humanos y medios tecnológicos de las mutuas puedan ser puestos a disposición de los sistemas de salud”. ¡Esto es una completa barbaridad que sólo contribuye a la degradación y privatización de la sanidad pública! Es muy difícil conseguir limitar el poder de las mutuas en la negociación de un convenio cuando las direcciones de CCOO y UGT apuntalan así la posición favorable a las mutuas de la patronal.

Los trabajadores tenemos muchos problemas. Pero hay que hablar claro: uno de ellos es que los máximos dirigentes de CCOO y UGT, en vez de organizar la lucha en defensa de nuestros intereses, en la práctica colaboran en el deterioro de las condiciones laborales con su política de paz social, de firma de pactos regresivos y de aceptación de recortes (en muchas ocasiones sin contar con los trabajadores afectados o, incluso, en contra de su opinión).

Si los actuales dirigentes están resignados, si no se ven con fuerzas para la enorme batalla que hay que dar, si creen que los recortes son inevitables o si directamente creen que son necesarios, que por lo menos tengan la honestidad de echarse a un lado y no estorbar a los cientos de miles de trabajadores que sí tenemos voluntad de lucha. Y si no entienden que se tienen que apartar (o no lo quieren entender), entonces los trabajadores debemos apartarlos. Si alguien piensa que es imposible vencer a los aparatos, que piense en los resultados de las recientes primarias del PSOE.

En la actual situación, con los ataques que estamos sufriendo, la organización sindical de los trabajadores es más necesaria que nunca. Sindicatos sí, pero no así, no para hacerse fotos con Rajoy ni para pastelear con la patronal. Los sindicatos tienen que abandonar un modelo pactista que la realidad demuestra que no sirve. Los sindicatos necesitan un giro a la izquierda que los transforme de nuevo en la herramienta de unión y de lucha de la clase obrera que fueron en el pasado. Esto es especialmente necesario en los recintos de las grandes empresas, donde el fenómeno de la subcontratación masiva lleva a que en la práctica existan trabajadores de primera y de segunda. Las secciones sindicales de las empresas principales tienen que asumir como propios los problemas de los trabajadores subcontratados. Dentro de los recintos fabriles debe haber un único movimiento obrero que aborde de forma conjunta cualquier problema que afecte a un colectivo de trabajadores del recinto, sean de la principal o de las compañías. Lo contrario es dejar abandonados a los trabajadores subcontratados, entre los que impera una precariedad brutal que dificulta enormemente la organización sindical.

Hace falta un sindicalismo que defienda intransigentemente los derechos de los trabajadores. Hace falta un sindicalismo combativo, de clase, democrático, asambleario y sociopolítico. Hace falta recuperar los sindicatos para los trabajadores. Los sindicatos no son unos cuantos dirigentes, los sindicatos somos todos los trabajadores, los sindicatos son patrimonio de la clase obrera porque fueron construidos a lo largo de generaciones. Los trabajadores tenemos que transformar nuestros sindicatos, tenemos que recuperarlos para la lucha. Para esto tenemos que organizarnos en su seno y construir corrientes de izquierdas como GañemosCCOO que impulsen un sindicalismo combativo y defiendan la convocatoria inmediata de una huelga general, como primer paso de una estrategia de lucha ascendente con el objetivo de hacer caer el gobierno del PP y la convocatoria de elecciones anticipadas que den paso a un gobierno de izquierdas que revierta todos los recortes.

¡POR UNA HUELGA GENERAL PARA DERRIBAR AL GOBIERNO DEL PP!
¡POR UN SINDICALISMO COMBATIVO, DE CLASE, DEMOCRÁTICO, ASAMBLEARIO Y SOCIOPOLÍTICO!


III Encuentro Estatal


Campañas

 


 

Materiales